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Abejas carroñeras, una especie que come carne y alerta a la ciencia

La abeja buitre es objeto de estudio principalmente por el factor evolutivo.

Cuando piensas en abejas seguramente lo primero que viene a tu mente es ese insecto que va de flor en flor recolectando polen para llevar a la colmena; pero quizá no te habías imaginado que hay una especie capaz de comer carne. Así como lo lees; por eso, ahora te compartiremos la más reciente investigación sobre las abejas carroñeras.



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Se trata de insectos que pertenecen al género trigona y no poseen aguijón, su alimento principal es a base de carroña; de ahí que también se les conoce como abeja buitre. La peculiaridad de este insecto ha generado múltiples reacciones entre los investigadores.

Las abejas carroñeras producen una sustancia parecida a la miel que tiene secreciones altas en proteína, mismas que son producto de las glándulas hipofaríngeas de este insecto. Y aunque parecen salidas de una película de ciencia ficción, los científicos las descubrieron en 1982.

En el medio especializado mBio dieron a conocer un estudio realizado por la Universidad de California, Riverside, en el que expusieron cómo es que estos insectos han evolucionado y modificado ciertas características desde que fueron descubiertas por primera vez.

abejas carroneras comen carne de cadaveres (1)
Los científicos continúan estudiando a esta abeja buitre | Fuente: Youtube @Geras Andrade

Estos insectos que son más parecidos a las avispas cuentan con microbiomas intestinales que son comunes en animales como las hienas o los buitres; en el mundo de la entomología se les conoce como “necrófagos obligados”, ya que es su organismo el que les exige tener este tipo de dieta.

Las abejas carroñeras tienen la habilidad de entrar en el cuerpo de los cadáveres a través de los ojos, pero también son capaces de penetrar en todo el organismo; quizá lo más llamativo del hallazgo es que hay al menos tres grupos que actúan de esta forma.

Trigona hypogea, Trigona crassipes y Trigona necrófagos; ninguna de ellas tiene aguijón, pero poseen dientes puntiagudos y grandes, mediante las cuales pueden penetrar en la carne de sus víctimas.

“Estas son las únicas abejas en el mundo que han evolucionado para utilizar fuentes de alimentos no producidas por plantas, lo que es un cambio bastante notable en los hábitos alimenticios”, expresó el entomólogo Doug Yanega en el estudio.

Sobre la línea de investigación, los investigadores de la UCR especificaron que estas abejas carroñeras tienen una bacteria ácida que otras del mismo género no tienen.

“El cambio en la dieta puede haber llevado a la extinción del simbionte y al reemplazo de microbios que pueden descomponer la carroña, o el microbioma central de la abeja sin aguijón puede persistir, lo que sugiere que estos microbios evolucionaron junto con la abeja durante su cambio de dieta y están adaptados a una nueva fuente de proteína”, detallan en el estudio publicado en mBio.

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