Farándula

CINE DE ORO

Cine de Oro: Así fue la trágica muerte de la mamá de Pedro Infante

La muerte del actor fue dolorosa para todo el país, pero de entre millones de mexicanos, sólo una persona tuvo un dolor que nadie puede imaginar: su madre.

La madre de Pedro Infante no pudo con la tristeza de haber perdido a su hijo.Créditos: Sandra Ríos
Escrito en FARÁNDULA el

Pedro Infante es una de las estrellas más grandes que ha tenido el país. Su trágica muerte sólo provocó que se le extrañe todavía más porque se fue en el pináculo de su carrera. Pero si a todo México le dolió su partida, como dolería la de cualquier familiar, no podemos imaginar el sufrimiento que sintió la mamá de este actor y por ello te contamos cómo fue su trágica muerte. 

Infante nació un 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa. Sus padres fueron Delfino Infante García y Refugio Cruz Aranda. Apenas a los 18 años se convirtió en padre de Guadalupe Infante López, luego de haber mantenido un romance con Guadalupe López, quién fuera su primera novia formal 

Aunque ya había ganado ciertos adeptos dentro de su entidad natal, se mudó a la Ciudad de México en busca de nuevas oportunidades y desde 1939 apareció en más de 60 películas mientras que, desde 1943, grabó más de 314 canciones del género conocido como rancheras. 

La trágica muerte de la mamá de Pedro Infante

El cantante y actor mexicano murió un 15 de abril de 1957 en Mérida, Yucatán. Todo se debió a un accidente áreo cuando después de haber despegado del aeropuerto de esta ciudad, la aeronave de Infante se desplomó entre las 7:30 y 8:00 horas tras haber alcanzado solo unos 200 metros de altura. 

En redes sociales surgieron unas fotografías donde se le ve a la mujer desconsolada por haber perdido no solo a una estrella del espectáculo mexicano, sino a su hijo, a una parte de toda su alma. 

La mujer se vio envuelta por una gran depresión y Doña Cuquita no pudo seguir adelante. La trágica muerte de la mamá de Pedro Infante surgió apenas un año después de que el actor dejara este mundo, ya que no pudo con el sufrimiento que significó haberlo perdido.