Internacional

Luka Modric, y la complicada vida que tuvo

Antes de ser el mejor jugador del mundo, Modric tuvo que vivir cosas difíciles

Luka Modric ganó el Balón de Oro 2018, y todo mundo reconoce el trabajo del futbolista croata. Sin embargo, muy pocos conocen la vida del mediocampista y las cosas que tuvo que vivir.

Ante de dedicarse al fútbol de lleno, Luka Modric vivió cosas bastantes complicadas. Nació en 1985 en una aldea pequeña de Velebit, pastoreaba cabras del peligro de los lobos en el monte.

Con tan solo seis años de edad, Luka Modric sufrió la perdida de su abuelo, quien fue asesinado por paramilitares serbios. Esto provocó que tanto él como su familia emigraran de su natal ciudad.

Los mismo paramilitares quemaron su casa e incluso instalaron minas que todavía se teme de su existencia. Fue en la ciudad de Zadar donde comenzó el amor entre él y el fútbol.

Fuente: Twitter @SpursOfficial

Con tan solo siete años de edad se ya jugaba en las fuerzas básicas del NK Zadar. Y años después el Dinamo lo adquirió como una futura estrella.

Antes de debutar en Zagreb, Luka Modric fue cedido al Zrinski de Mostar de Bosnia donde de inmediato llamó la atención. El talento que tenía era tan grande que sobre salía de los demás pese a su corta estatura.

Años después regresó al Dinamo donde prácticamente ganó todo en Croacia. Esto provocó que el Tottenham lo fichara y se lo llevará a la Premier League con tan solo 22 años.

Solamente duraría ahí tres años, y sin ganar una liga, el Real Madrid se fijaría en él y emigraría a España para consolidarse como el Mejor Jugador del Mundo.

Con los merengues ha ganado tres Champions League y junto a su país la oportunidad de jugar una final de Copa del Mundo.

“La guerra me hizo más fuerte, fue un momento muy difícil para mí y para mi familia. No quiero arrastrar eso conmigo para siempre, pero tampoco quiero olvidarlo” dijo Modric en algún momento.


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