Fuera de Juego

“Se me ofrecían mujeres y hombres con droga”, confiesa el francés Adil Rami

Adil Rami es un defensor central de 34 años que, durante mucho tiempo, fue parte de la selección nacional de su país. El ahora jugador del Boavista de Portugal incluso fue parte del combinado que se alzó con el título mundial de Rusia 2018, por lo que su injerencia dentro y fuera del campo, normalmente, crea hincapié a nivel internacional.



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Sin embargo, su carrera también ha estado plagada de distintos baches que ha tenido que sobrepasar. Así lo dejó entrever en una charla con RMC Sport, en donde mencionó que, al ser futbolista, es una “presa fácil” para personas que solo buscan apegarse a sus éxitos.

“Sin mis amigos habría sido bastante difícil. En vacaciones te encuentras con tantas mujeres fáciles, con chicos con bolsillos llenos de drogas… Si hubiese sido un poco menos fuerte mentalmente, estaría muerto (…) Una presa fácil, ¡sí! El futbolista, atléticamente, es guapo. Tiene dinero y es joven. Sin generalizar, pero todavía hay muchas chicas, digamos interesadas, en tu dinero o en tu fama. A veces solo quieren ganar seguidores en las redes sociales para darse a conocer”, indicó Adil Rami.

El campeón del mundo también toco otros temas (en un medio distinto), tales como la no inclusión de Karim Benzema en el combinado galo. Si bien entiende que la polémica extracancha que protagonizó fue grave, también puntualizó que su nivel en el eje de ataque no puede ser desaprovechado por su país entendiendo que, con él en el campo, Francia podría dominar ampliamente en el mundo.

Por último, el francés contó una anécdota (para RMC Sport) acerca de las camisetas de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi que ha cosechado a lo largo de su carrera como profesional. Rami afirmó que el portugués es una gran persona, pues este accedió a concederle su playera en más de una ocasión.

“La primera vez que me enfrenté a Cristiano aceptó fácilmente. La segunda, se lo volví a preguntar y me la dio sin ningún problema y se llevó la mía. Pero la tercera… Se la pedí durante el partido, se rió y me preguntó cuántas tenía ya. Aún así, aceptó dármela. Al final lo vi marchándose al vestuario muy enfadado y no le dije nada, pero me llamó, se quitó la camiseta, esperó la mía y me deseó buena suerte. Un gesto elegante”, sentenció.



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