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¿Quién es Naomi Osaka, la atleta que encendió el Pebetero Olímpico en la inauguración de Tokio 2020?

Osaka renunció a su nacionalidad estadounidense para poder representar a Japón en los Juegos Olímpicos de Tokio

La duda sobre quien encendería el pebetero persistió hasta el fin de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, y sorprendió que fue la tenista Naomi Osaka.



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La tenista, actual número 2 del mundo en el ránking de la WTA, renunció a su nacionalidad estadounidense para poder representar a Japón en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La japonesa ha dicho en más de una ocasión que ganar el oro en el torneo olímpico sería un sueño hecho realidad.

La actuación de Osaka en Tokio estará en el punto de mira, pues será la primera en el terreno competitivo tras un descanso voluntario de varios meses por temas de salud, pero en los que ha asegurado haber estado preparándose para afrontar sus primeros Juegos Olímpicos en las mejores condiciones posibles.

Osaka se retiró de Roland Garros a finales de mayo tras saltarse una rueda de prensa y tras amenazas de descalificación y reveló posteriormente que padece depresión. Tampoco participó en el torneo Wimbledon de este julio.

¿Quién encendió el pebetero en los primeros Juegos Olímpicos de Tokio?

Cuando Tokio acogió sus primeros Juegos Olímpicos, los de 1964, un joven Yoshinori Sakai, de 19 años, protagonizó el emotivo momento del encendido del pebetero con la llama olímpica tras el relevo.

Sakai recorrió los metros finales del recorrido cargando no sólo con la antorcha en su mano, sino con ser un baluarte de esperanza, paz y simbolizar la milagrosa recuperación de Japón de la miseria tan sólo dos décadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Medios locales especularon con la posibilidad de que sucediera algo similar en esta ocasión y que, como entonces el encendido del pebetero se convierta en un símbolo de otra recuperación, en este caso la del desastre natural y nuclear de marzo de 2011.

Desde que Tokio fuera escogida como ciudad anfitriona en 2013 y antes de que la COVID-19 lo empañara todo, con un aplazamiento sin precedentes y salpicando cada milímetro de la organización de los rebautizados “Juegos de la pandemia”, el objetivo era que la cita sirviera como escaparate de la reconstrucción del noreste nipón.

Los Juegos de Tokio se promocionaban hasta hace no tanto como “los Juegos de la reconstrucción” y por ello se especuló con la posibilidad de que la persona escogida para encender el pebetero olímpico el día 23 fuera un superviviente o alguno de los desplazados por el tsunami o la crisis nuclear de Fukushima.

No en vano, cuando el relevo de la antorcha comenzó a finales del pasado marzo, el mes de la tragedia, partió del complejo J-Village, usado como centro de operaciones para gestionar la crisis atómica.

Lo único que se sabía sobre el encendido del pebetero

A unas horas de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, lo único que se sabía sobre el encendido del pebetero era la declaración que hizo Cartivator, un grupo formado por destacados ingenieros del país asiático, allá por 2017, cuando mostraron su deseo de que su vehículo volador SkyDrive fuera el encargado de encender el pebetero en la ahora inminente ceremonia inaugural.

La empresa recibió una importante inversión de uno de los principales patrocinadores de la competición, el fabricante de vehículos Toyota, cuya postura hacia los Juegos se ha enfriado paulatinamente tras el costoso aplazamiento, el veto a los espectadores y la expectación ambigua entre los japoneses.

El gigante automotor ha anunciado que no emitirá anuncios televisivos sobre los Juegos Olímpicos en el archipiélago nipón (aunque sí fuera) por considerarlo “inadecuado”, dada la situación de la covid en Japón, y que ningún ejecutivo de alto nivel, incluido su presidente, asistirá a la ceremonia de apertura del viernes.

Según las cifras oficiales proporcionadas hoy mismo por la organización, aproximadamente 950 personas asistirán a la ceremonia, de las que apenas 150 serán en representación japonesa.

Kankuro Nakamura fue el último relevista

El relevo de la antorcha olímpica de los Juegos de Tokio 2020 finalizó este viernes en una ceremonia a puerta cerrada por la COVID-19, horas antes de culminar su papel con el encendido del pebetero en el Estadio Olímpico en la ceremonia de inauguración.

El actor de teatro kabuki Kankuro Nakamura, destacada figura de las artes escénicas japonesas, fue el último relevista en recibir la llama y el encargado de protagonizar el encendido simbólico de un pequeño pebetero, como en otras ceremonias similares que han tenido lugar a lo largo del recorrido por el país por la pandemia.

Nakamura fue uno de los 31 “corredores” participantes en el evento celebrado frente al ayuntamiento del Gobierno Metropolitano de Tokio, donde el relevo tuvo lugar durante 15 días prácticamente a puerta cerrada, salvo en algunas zonas más alejadas del bullicioso corazón de la ciudad, que se encuentra actualmente en estado de emergencia sanitaria.

El actor, que protagonizó durante 2020 una importante telenovela en el país metiéndose en la piel del corredor de maratón Shiso Kanakuri, recibió la llama precisamente de Yohei Yagi, corredor de maratón ciego.

Kankuro Nakamura el último relevista
Reuters

También participaron el presidente del Comité Olímpico Japonés (COJ), Yasuhiro Yamashita, y la japonesa Himari Torii, que no pudo asistir personalmente a la ceremonia y lo hizo a través de un robot con una enorme pantalla que retransmitía en directo su imagen de cuerpo completo y con un brazo mecánico que sostenía la antorcha.

El acto es una ceremonia de encendido en la que los participantes encienden sus antorchas mediante el “beso de la antorcha” (torch kiss) y en la que finalmente se enciende un pebetero. Se supone que el público tendría que haber asistido a estos actos, antes de que los contagios repuntaran y se prohibiera su presencia.

Un amplio dispositivo policial fue desplegado en las inmediaciones del lugar, donde decenas de personas esperaban el paso por los cielos del escuadrón de vuelo acrobático Blue Impulse de las Fuerzas de Autodefensa (ejército) de Japón, que dibujaron los anillos olímpicos en el cielo nuboso de la capital, horas antes de la ceremonia de inauguración.

Aviones militares de Japón
Reuters

El relevo de la antorcha comenzó el pasado 25 de marzo en el complejo J-Village de Fukushima (nordeste), cuya recuperación tras el desastre natural y nuclear de 2011 eran el principal reclamo de los Juegos de Tokio antes del estallido de la pandemia.

La antorcha de Tokio 2020 ha recorrido las 27 prefecturas del archipiélago nipón, aunque en numerosos ocasiones fuera de la vía pública debido a la amenaza vírica, y un total de 10.515 relevistas han participado en los 121 días que ha durado.

Esta cifra no incluye a los portadores de la antorcha que participaran en las próximas horas en la ceremonia de inauguración.

Antorchistas de Juegos Olímpicos de Tokio
Reuters

Con información de EFE

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